Esta es la noche de las hogueras. La noche de Guy Fawkes.
Todo ocurrió hace hoy 408 años. Un grupo de nobles católicos
ingleses, hartos de la persecución religiosa a la que eran sometidos, planeó un
golpe terriblemente audaz: volar el parlamento durante la Apertura de Estado,
cepillándose así al rey Jacobo I, a su familia, y a la mayoría de la
aristocracia protestante. Casi nada.
La trama fue descubierta, y trincaron a Guy Fawkes, uno de
los conspiradores, justo cuando iba, Zipppo en mano (otros historiadores
afirman que era un clipper de esos que tiene la foto de una tía en bolas), a
punto de prender los barriles de pólvora que había colocado en los cimientos
del edificio. Guy (o Guido, que tal parece que era su nombre completo) se negó
a delatar a sus compañeros y lo ejecutaron un poco. Vamos, no fue el único en
darle quehacer al verdugo.
Hoy no está claro que el complot hubiera podido llegar a
buen puerto; incluso se especula con que fuera en realidad algo preparado por
la nobleza luterana para desacreditar y desmantelar a los católicos (por los
que la pelirroja calva ya había mostrado especial manía). El caso es que Fawkes
había servido en Flandes a la Corona española, y ya sabemos que los Austria no
se llevaban demasiado bien con los Tudor; y probablemente, para ellos, los
Estuardo no suponían una gran diferencia. La Pérfida Albión y todo eso. De modo
que, según parece, el conspirador recibió formación en explosivos mientras
estaba en los Países Bajos.
Cada 5 de noviembre los niños del barrio queman una efigie
de Fawkes en recuerdo del suceso (como los júas en San Juan, en algunas partes
de España). Lo que no está claro es qué celebran: si el que la conspiración
fuera abortada, o el heroísmo de Guy y los suyos al intentar acabar con una
monarquía tiránica…
Su figura y efigie fue tomada como símbolo por Alan Moore
y el dibujante Dave Lloyd para el magnífico cómic “V de Vendetta”, una
inteligente distopía ambientada en un Reino Unido fascista en el que un
terrorista solitario usa una máscara de Guy Fawkes, como si del Fantasma de la Ópera
se tratase, para ocultarse, de modo que máscara y rostro llegan a ser una misma
cosa. Este personaje utiliza el terrorismo no como coacción, sino como
catalizador, como detonante; como forma revolucionaria de gritar que el
emperador no va desnudo, sino que se viste con nuestras ropas. Hubo una
adaptación cinematográfica, estimable, pero insuficiente, que se toma algunas
libertades que desvirtúan la figura de V. Alan Moore dijo pestes y exigió la
retirada de su nombre de los créditos, al grito de “mi parte se la pagáis a
Dave, que yo no quiero tener nada que ver con este mierdaca”. Tal vez un poco
exagerado.
En los 70, un grupo anarquista editó un cartel con el texto: "Vote por Guy Fawkes. El único hombre que ha entrado en el Parlamento con intenciones honestas".
Remember, remember, the fifth of november
Gunpowder treason and plot
I know of no reason
Why gunpowder treason
Should ever be forgot.

No hay comentarios:
Publicar un comentario