lunes, 4 de noviembre de 2013

RECUERDA, RECUERDA, EL CINCO DE NOVIEMBRE...


Esta es la noche de las hogueras. La noche de Guy Fawkes.

Todo ocurrió hace hoy 408 años. Un grupo de nobles católicos ingleses, hartos de la persecución religiosa a la que eran sometidos, planeó un golpe terriblemente audaz: volar el parlamento durante la Apertura de Estado, cepillándose así al rey Jacobo I, a su familia, y a la mayoría de la aristocracia protestante. Casi nada.

La trama fue descubierta, y trincaron a Guy Fawkes, uno de los conspiradores, justo cuando iba, Zipppo en mano (otros historiadores afirman que era un clipper de esos que tiene la foto de una tía en bolas), a punto de prender los barriles de pólvora que había colocado en los cimientos del edificio. Guy (o Guido, que tal parece que era su nombre completo) se negó a delatar a sus compañeros y lo ejecutaron un poco. Vamos, no fue el único en darle quehacer al verdugo.

Hoy no está claro que el complot hubiera podido llegar a buen puerto; incluso se especula con que fuera en realidad algo preparado por la nobleza luterana para desacreditar y desmantelar a los católicos (por los que la pelirroja calva ya había mostrado especial manía). El caso es que Fawkes había servido en Flandes a la Corona española, y ya sabemos que los Austria no se llevaban demasiado bien con los Tudor; y probablemente, para ellos, los Estuardo no suponían una gran diferencia. La Pérfida Albión y todo eso. De modo que, según parece, el conspirador recibió formación en explosivos mientras estaba en los Países Bajos.

Cada 5 de noviembre los niños del barrio queman una efigie de Fawkes en recuerdo del suceso (como los júas en San Juan, en algunas partes de España). Lo que no está claro es qué celebran: si el que la conspiración fuera abortada, o el heroísmo de Guy y los suyos al intentar acabar con una monarquía tiránica…

Su figura y efigie fue tomada como símbolo por Alan Moore y el dibujante Dave Lloyd para el magnífico cómic “V de Vendetta”, una inteligente distopía ambientada en un Reino Unido fascista en el que un terrorista solitario usa una máscara de Guy Fawkes, como si del Fantasma de la Ópera se tratase, para ocultarse, de modo que máscara y rostro llegan a ser una misma cosa. Este personaje utiliza el terrorismo no como coacción, sino como catalizador, como detonante; como forma revolucionaria de gritar que el emperador no va desnudo, sino que se viste con nuestras ropas. Hubo una adaptación cinematográfica, estimable, pero insuficiente, que se toma algunas libertades que desvirtúan la figura de V. Alan Moore dijo pestes y exigió la retirada de su nombre de los créditos, al grito de “mi parte se la pagáis a Dave, que yo no quiero tener nada que ver con este mierdaca”. Tal vez un poco exagerado.

En los 70, un grupo anarquista editó un cartel con el texto: "Vote por Guy Fawkes. El único hombre que ha entrado en el Parlamento con intenciones honestas".


Remember, remember, the fifth of november
Gunpowder treason and plot
I know of no reason
Why gunpowder treason
Should ever be forgot.

 

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